Viene de ogallo.wordpress.com En un principio no sabía si incluirlo como material retro,
pero dado que arrancaron a mediados de los 80’s y viendo cómo han mutado estos tíos con los años,
la verdad es que hacen méritos.
Allá por el 97-99, cuando el fronterizo poblado blanquirrojo de Piura y comarcas empezaba a recibir la señal de Cable Mágico, yo ya empezaba a padecer de ligeros episodios de insomnio que sobrellevaba explorando la programación nocturna. También buscaba Cine Privé, pero esa es otra historia.
Dave Foley (Newsradio, Celebrity Poker Showdown, ocasionalmente Will & Grace), Kevin McDonald (Sky High, invitado en Seinfeld), Mark McKinney (Saturday Night Live 95-97 y spinoffs subsiguientes), Bruce McCulloch (buena pregunta) y Scott Thompson (el más gay). The Kids in the Hall. Reunidos en 1984 en Toronto, Canadá y bautizados sin querer por Jack Benny. Cuenta la historia que un comendiante, Jack Benny dicen aquí o Sid Caesar por acá, solía tomar prestados gags y números de los principiantes (lo cual es saludable si quieres probar un chiste usando una voz experimentada, que pueda recuperarse mejor del tropezón si falla y reciba los tomatazos por ti, sobre todo). Dicho y hecho, el chiste falló y el veterano se disculpó diciendo que no era suyo, sino de los chicos del hall, porque los jóvenes escritores la pasaban en el hall fuera del estudio durante el acto. El nombre quedó para el entretiempo, y 24 años después se quedaron como kids.
Pero no hay que adelantarnos. Para 1988 grabaron un piloto para un programa de sketches de humor del fuerte, excéntrico, pasado de mano, por momentos grosero, a veces intelectualoide, heredero del surrealismo de Monty Python. El productor fue el mismísimo Lorne Michaels (SNL y películas derivadas, 30 Rock, Late Show with Conan O’Brien). El show duró entre 1988 y 1994 en CBC Canadá y 89-85 entre CBS y HBO en Estados Unidos. Para el último episodio, además de concluir las historias de todos los personajes recurrentes y pasar los sketches censurados (ver abajo), podemos rescatar la aparición de uno de los escritores, Paul Bellini, bailando sobre la tumba donde los KITH habían sido enterrados vivos gritando “¡Gracias a Dios que se acabó!”. Para 1996 lanzaron Brain Candy, mezclando en una sola historia a cerca de 40 personajes entre los del show y los creados especialmente para la película. Después de eso han aparecido en reuniones y giras por tierras gringas, aparte de dedicarse cada uno a sus proyectos individuales.
Ron Gilbert, creador de Secret of Monkey Island y Monkey Island II: LeChuck’s Revenge (y para quien Curse of Monkey Island y Escape from Monkey Island son cualquier cosa menos digna secuelas de su historia), está de blogoversario. Un disconforme de la industria del videojuego como Gilbert tiene todo el derecho a hacerse llamar Grumpy Gamer, ”jugador gruñón”. y celebra un año más de blogueo recapitulando un texto llamado Why Adventure Games Suck. Lo escribió allá por 1989 (dos años después del Maniac Mansion original, su primer juego, y el mismo año que se lanza Indiana Jones and the Last Crusade: The Graphic Adventure). Brevemente repasamos sus quejas sobre el género:
Los juegos de aventuras giran en torno a historias. Un juego bien hecho es una forma de storytelling enriquecida por la interacción del usuario.
No son “películas interactivas”. Llamarlos “películas” en lugar de ubicarlos en su propio género hizo perder el norte a los creadores. La culpa es de un trabajo superficial de márketing y los aires de cineastas de los programadores.
El cine y el videojuego y otras formas narrativas comparten la suspensión de incredulidad, y es esencial para el diseñador de juegos mantener este estado el mayor tiempo posible. No puede dejarlo irse cada vez que el jugador carga un juego guardado o “muere” al fallar un puzzle.
Estas pautas podrían minimizar la restauración de incredulidad en los juegos de aventuras, aunque se pueden obviar si y sólo si favorecen al juego:
Originalmente un GIF, Wicho de Microsiervos se ha tomado la molestia de colgar en el YouTube el video de la evolución del Microsoft Flight Simulator, desde 1980 hasta el año 2006. Hasta donde recuerdo aquí en Perú era el juego que te venía o con la computadora equipada con todo (en la época de la Pentium II) o con el joystick de cuchucientos botones que se descalibraba a las dos semanas. Pueden ver el post original aquí.
Un reto de trivia hollywoodense (o jaligüidense) ochentera:
Autor: Ray Parker Jr. Canción emblemática de todo aquello que tuviera que ver con los tripulantes del Ecto-1, casi tan fácil de reconocer como el logotipo del fantasma cruzado o el Hombre de Malvavisco Stay Puff. El Reto Retro es identificar a la mayor cantidad de caras famosas de la época invitadas a formar parte de este video. ¡Suerte, y buena memoria!
Nota: No vale mirar la Wikipedia. Ten algo de decencia y por lo menos trata de ubicar con claridad en qué parte del video está cada nombre que pongas.
Premio: No sabe/No opina. Pero si hay acogida puede que me anime. Sólo válido para la República Dedocrática del Perú.
La historia no perdona. Hay cosas que pasan muy temprano como para aprovecharlas en su momento. Por ejemplo, esta escena de Fast times at Ridgemont High, con Phoebe Cates, la chica bieeen, pero bieeen bonita e inocentona de Gremlins, sólo que dos añitos antes. ¡Provecho, galanazos!
Se acabaron las fiestas. Tengo juguetes nuevos pero después veré si posteo sobre ellos. Acabo de ver, siendo las 5:30 a.m., Shallow grave en Cinemax, primer filme de Danny Boyle. La pela es de 1994, dos años antes que Trainspotting y 6 antes de que Boyle fuera reemplazado por un skrull con pésimo, pésimo gusto para hacer películas (léase La playa y 28 días después). Incluye:
A Ewan McGregor como periodista sensacionalista, una Kerry Fox bien agradable a la vista (neozelandesa tenía que ser) como doctora volátil y un fulano más como contador acojudado, todos compartiendo un departamento en Edimburgo, Escocia.
El uso creativo y decidido de instrumentos de carpintería y cocina para deshacerse de individuos problemáticos y sazonar el argumento.
A Kerry Fox con las chichis al aire y a Ewan McGregor vestido de zuripanta (pero no en la misma escena).
La frase “but Juliet, you’re a doctor. You kill people every day”. Invaluable.
Humor negro, traiciones, giros argumentales, personajes en constante mutación, y pendejadas que dejarían al más pendejo de los peruanos con la pica de que no se le ocurrieron primero.
En fin, tampoco estoy para contarles la película, para eso está Wikipedia o googleen alguna crítica o reseña. Si ya la vieron, acá está la secuencia final, en inglés (¿escocés?) porque no me voy a poner a buscarla doblada o subtitulada a estas alturas.
Corrección de rigor: debor rectificar que no era cualquier fulano el que interpretaba al contador de Shallow Grave. En realidad, el nombre de Christopher Eccleston no me sonaba de nada hasta hace unos minutos en que vi que él fue Claude, el hombre invisible de la primera temporada de Heroes. Mayor razón para ver la pela.
Y ya que estamos con la dupla Boyle-McGregor, que nunca se debieron separar y sólo por eso Leonardo DiCaprio debería morir cien veces picoteado por gansos salvajes con paperas, meto otro peliculón que es A life less ordinary, y sale la Cameron Díaz. Él es un ceniciento, ella se pudre en plata, y hay dos ángeles en mala racha tratando de juntarlos. Agitar fuerte y dejar estallar. Me gusta bastante el motivo “chico y chica escapan juntos de la ley, la familia y la mala suerte”. Acá unas escenas en idioma original:
(si le dan al related videos pueden ver toda la pela en YouTube, pero no le digan a nadie)
Un sábado por demás apático y una mañana de domingo moliciosa. Es una huevada ser recién desempleado. Nada mejor para combatir tanta aburrición que los Animaniacs: Jakko, Wakko y Dot Warner, el doctor Rascahuele, Hola Enfermera, el guardia Ralph, Thaddeus Plotz, Pinky y Cerebro, la ardilla Slappy, los Tres Palomos, Rita y Runt, Botones y Mandy, Minerva y el Lobo, Kikiri-Boo, los Hipos, señor Esqueleto y el Mimo… bueno, el Mimo no.
Trivia: Originalmente querían que los Animaniacs fueran patos. ¡Sí que sí! Eventualmente se cambiaron a lo que se supone que sean ahora durante la pre-producción.
Este año me dedicaba religiosamente cada sábado a ver Star Trek: Voyager. Al comienzo lo hacía por lo bien que le quedaba el uniforme a Jeri Ryan (f-uertota), pero luego me pegué a la historia y de todas maneras no hacía nada útil los sábados después de almuerzo. La semana pasada, zapeando en los comerciales, me di con la grata sorpresa de que Warner (aparentemente alguna señal del Sci-Fi Channel también) está pasando Babylon 5 desde el primer capítulo. Lo mejor de todo, caí justo en el primer capítulo.
Así que, si no tienen mucho útil que hacer un sábado a las 3 de la tarde y hay una tele cerca con cable que se pueda usar, señor, señorita, joven en edad escolar y universitaria, futuro del país, le pido unos minutos de su tiempo, no vengo a robarles ni a hacerlos sentir mal, sólo quiero que me den la oportunidad de demostrar por qué Babylon 5 es una de las mejores series de ciencia ficción de todos los tiempos.
Era el amanecer de la tercera era de la humanidad, diez años después de la guerra Tierra/Minbari. El Proyecto Babylon fue un sueño que había cobrado forma. Su meta: prevenir otra guerra creando un lugar donde humanos y alienígenas podían resolver pacíficamente sus diferencias. Es un puerto de llamada; un hogar lejos del hogar para diplomáticos, trabajadores, empresarios y viajeros. Humanos y alienígenas envueltos en dos millones quinientas mil toneladas de metal en rotación, solos en la noche. Puede ser un sitio peligroso, pero es nuestra última y mejor esperanza de paz. Esta es la historia de la última de las estaciones Babylon. El año es 2258. El nombre del lugar es…
Un blog para hurgar en la segunda mitad del siglo XX, rescatar del olvido joyitas del pasado y compañeros de infancia, aprender, investigar, y consolidar un compendio de todo lo que fue y se merece ser recordado.